Sehman Osman es parte del pueblo indígena Nubio que ha vivido a lo largo del río Nilo en el sur de Egipto y el norte de Sudán durante miles de años. En su apogeo, los nubios gobernaron sobre un antiguo imperio que abarcaba todo el Egipto actual y más allá. Pero hoy en día, el grupo ha perdido las reliquias de su rica historia y sufre cada vez más discriminación.

A partir de los 60, los nubios fueron desplazados para dar cabida a las mega-represas que inundaban sus tierras. En algunos casos, fueron reubicados tierra adentro, en regiones estériles y lejos del río tan central para su cultura e historia. Fueron cada vez más marginados política, social y económicamente.  

Según Seham Osman, integrante de la Nubian Southern Free Women Foundation, el desplazamiento en masa afectó particularmente a las mujeres. Seham ha estado a la vanguardia de la lucha por el derecho al territorio y ha argumentado que la lucha por el retorno tiene que ir de la mano con los derechos de las mujeres.

Tras la revolución de 2011, los nubios vislumbraron finalmente una oportunidad de reconocimiento. En 2014, Haggag Oddoul, un respetado novelista nubio, ayudó a reescribir la constitución del país para incluir el reconocimiento oficial del pueblo Nubio. La Constitución ahora dice que los nubios tienen derecho a regresar a su territorio en un plazo de 10 años y prohibe su discriminación.

Pero la nueva constitución ha sido letra muerta y los nubios siguen siendo discriminados. El Presidente Abdel Fatah al-Sissi hizo una campaña contra este pueblomientras demarcaba una parte de su territorio ancestral como zona militar y planeaba entregar otras parte a un megaproyecto de riego.

En septiembre de 2017, en Asuán, Seham participó a una protesta pacífica para exigir se garantizara el derecho de los nubios a regresar a su territorio. Los cantos y la música de los manifestantes, que se transmitieron también por Twitter y Facebook, fueron recibidos con tanques.

Por su participación en la protesta, Seham y más de 30 personas fueron detenidas y encarceladas durante dos meses bajo duras condiciones.  

Sólo fueron liberados después de que uno de los manifestantes, el conocido filántropo y defensor nubio Gamal Sorour, muriera de manera sospechosa mientras estaba en detención. 

El acoso contra Seham y los demás continúa. Su juicio se prolongó mientras el gobierno pintaba a los nubios como personas violentas que trabajan en contra del desarrollo del país. El 7 de abril de 2019, un tribunal absolvió finalmente a Seham y a las otras personas defensoras. 

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