La provincia de Oddar Meanchey, al norte de Camboya, es conocida por su proximidad con la frontera tailandesa. Los Khmer rojos la usaron como su último bastión. La provincia, ahora tranquila y poco poblada, está dominada por la agricultura del arroz, tapioca y soja. Los escasos turistas la atraviesan sólo para cruzar a Tailandia o para visitar Siem Riep en el sur.

Deseoso de desarrollar Oddar Meanchey, el gobierno camboyano ha animado activamente a las empresas nacionales e internacionales a establecer explotaciones de caucho, azúcar y otras actividades agroindustriales a gran escala en la provincia. Las empresas camboyanas, tailandesas y vietnamitas han respondido a su llamado.

En 2008, una de esas empresas, el conglomerado azucarero tailandés Mitr Pohl Sugar Corporation, se trasladó a las comunas de Samraong, Koun Kriel, Ponggro y Chong Kal en Oddar Meanchey para cultivar su producto, que en varias ocasiones ha vendido a empresas como Coca Cola, Pepsi, Nestlé y Mars.

Casi tan pronto como el gobierno camboyano autorizó a la empresa a convertir la tierra en una plantación de azúcar, el gobierno y las fuerzas de seguridad privadas, con la supuesta participación de empleados de una subsidiaria de Mitr Pohl, procedieron a desalojar a 2.000 familias de agricultores de 26 aldeas de 9.430 hectáreas de tierra cultivable, así como a unas 200 familias de sus hogares.Algunas familias fueron testigo de cómo sus casas fueron quemadas hasta los cimientos para dejar paso al azúcar.

Las familias de cinco aldeas, que constituyen alrededor de un tercio de todas las familias afectadas, protestaron por esta violación de sus derechos y desde entonces, con la ayuda de las ONG, han denunciado públicamente y en los tribunales el actuar de la empresa. Esto incluyó la presentación de quejas ante Bonsucro, una asociación de la industria azucarera de la que Mitr Pohl hace parte. A ocho años de la queja, el mecanismo de denuncia de Bonsucro no ha logrado ofrecer una reparación adecuada a las comunidades y Mitr Phol sigue siendo miembro. 

En 2018, las cinco aldeas dieron un paso histórico y sin precedentes. Interpusieron una demanda en Tailandia contra Mitr Pohl y pidieron a la corte que procesara el caso como una demanda colectiva bajo la relativamente nueva ley de demandas colectivas de Tailandia. Es el primer caso en el que una empresa tailandesa es demandada ante un tribunal tailandés por violaciones de derechos humanos cometidas en otro país.

La demanda afirma que Mitr Phol trabajó con el gobierno camboyano para violar las leyes sobre la tierra, los bosques y los derechos humanos en el país. Los demandantes exigien una compensación monetaria por una cantidad que será decidida en el juicio.

El relator especial de la ONU sobre defensores de los derechos humanos, Michel Forst, ha advertido que, con demasiada frecuencia, los gobiernos nacionales y las empresas actúan de la mano para reprimir en lugar de apoyar a las personas defensoras de los derechos humanos. 

“Las personas defensoras de los derechos humanos que presionan para que las empresas rindan cuentas no deben ser criminalizadas ni amenazadas”, dijo el Sr Forst en un comunicado. “Desempeñan un papel fundamental para garantizar el desarrollo sostenible y el disfrute de los derechos fundamentales”.

Las y los líderes de las aldeas han promovido activamente sus propios derechos, así como los derechos de todas las personas afectadas en este caso. Como resultado, en varias ocasiones han sido arrestados, golpeados y detenidos durante períodos prolongados. Ellas y ellos han tenido que soportar vigilancia y muchos abusos por parte de las autoridades.

En 2015, Mitr Phol se retiró del proyecto de plantación, pero las comunidades siguen luchando para recuperar sus tierras. El gobierno les ha concedido algunas tierras de cultivo utilizables, pero en muchos otros casos ha tratado de reasentar a las familias en tierras que según ellas son inutilizables por ser selváticas o estar contaminadas con minas antipersonales.

A muchas otras familias no se les ha ofrecido ninguna tierra. El caso en Tailandia contra Mitr Pohl continúa mientras las comunidades siguen buscando justicia por el daño que la compañía les causó.

Envíale un mensaje de solidaridad a las y los pobladores de Oddar Meanchey a continuación.